Fue increíble abrir el primer capítulo del libro Anécdotas del Polo y encontrarme con una historia totalmente inesperada. Resulta que Pelón Stirling no es el único uruguayo en ganar el Abierto... ¡Existió un tal Julio Negron que ganó cuatro jugando por Hurlingham!
Solo la enorme vocación de investigadores de los autores podía haber encontrado este dato. Para mejor, el uruguayo no solo era un muy buen polista sino que venía de ser un eximio futbolista.
Julio Negron, nacido en Montevideo, perteneció a una familia de un largo linaje, con raíces que se remontaban a Diego Marín de Negron, gobernador del Rio de la Plata y Paraguay.
Su madre, descendiente de ingleses. Al nacer de un vientre británico, tal era la expresión que se usaba en la época, fue admitido en el English High School, una de las mejore instituciones educativas de la segunda mitad del siglo XIX en Montevideo. Allí se destacó mucho en todas las disciplinas deportivas que se le cruzaban. Fue un eximio tenista, gran remero, jugador de cricket y rugby, pero sin embargo este multifacético sportman rápidamente se transformó en crack de fútbol.
Dicha disciplina se expandía rápidamente en el Río de la Plata por aquellos años, ganando adeptos muy fuertemente, al punto de convertirse en una pasión popular sin igual.
Trabajador del ferrocarril, propiedad de los ingleses, Julio Negron fue uno de los fundadores del Central Uruguay Railway Cricket Club, (CURCC) institución de múltiples deportes, pero donde rápidamente el fútbol adquirió total protagonismo. Desde el vamos se le conoció popularmente como Peñarol, debido a la localidad donde estaba asentado, las tierras del ferrocarril. Tomo para su casaca los colores amarillo y negro que hoy son leyenda, de las barreras del tren.
Junto a nombres como Henderson, Hudson, Moor, Davenport, Buchanan, etc, Julio Negron empujó mucho por el novel club, rápidamente transformándose en figura central. Fue el primer capitán criollo del club, honor para nada menor, jugó en todos los puestos de la oncena y fue el goleador. Cuentan las crónicas de la época que fue el primer futbolista a quien los espectadores corearon su nombre, tal era la calidad de su juego.
Integro un seleccionado de Montevideo para el primer partido internacional del que se tenga registro en el Rio de la Plata, para enfrentar al Buenos Aires Team como visitante en una cancha llamada Flores Ground el 25 de agosto de 1894. Ganaron los argentinos por 3 a 1 y allí se hizo conocer Julio Negron. Así fue a dar al Belgrano Athletic Club. Luego jugaría también por Lobos AC, pero entre otros deportes, se metió de lleno en el polo donde con 6 goles y jugando para Hurlingham, este excepcional deportista llego a conquistar cuatro Abiertos en los años 1918, 1920,1921 y 1927.
Una vez enterado de todo esto, sólo me quedó hacérselo saber a directivos de Peñarol, que inmediatamente dispusieron una camiseta oficial para engrosar la espectacular colección de Tucan y planean, en breve, destacar toda esta maravillosa historia en el museo de la riquísima historia del club, así como en publicaciones oficiales.
Esta es la historia del gran Julio Negron un fenómeno de fines del siglo XIX y principios de siglo XX.