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    PEPE LLORENTE

    PEPE LLORENTE

    A LOS 107 AÑOS SE FUE EL FANATICO N°1 DEL POLO

    Por Tucán Pereyra para Clickpolo

    · 3 min de lectura

    Con gran alegría me pongo a escribir estas líneas dedicadas a Pepe Llorente, quien a los 107 años se nos fue al Cielo, derecho y sin escalas. Se puede abordar la vida del querido Pepe por distintos lados, sin perder el foco de que esta es una revista de polo.

    Tuve la suerte de entrevistarlo un par de veces y siempre te dejaba un título y varias enseñanzas. Obviamente es la persona de más edad que yo conocí en mi vida. Siempre lúcido y con una sonrisa contagiosa a pesar de los golpes que le dio la vida. Tuvo 13 hijos y perdió cinco y lejos de estar enojado con Dios, celebraba la vida y era de misa diaria en el Pilar. Uno de sus hijos, Agustín, llegó a los 8 de handicap y murió en un accidente de polo jugando en La Espadaña.

    De Pepe podemos decir que llegó a tres goles de handicap y que junto a su amigo Bari Pieres fundaron La Espadaña. Mucho más tarde se hizo fanático de Ellerstina y cada Abierto que pasaba repetía: “No me voy a ir de este mundo hasta que no salga campeón Ellerstina”.  Capaz se le de este año mirando desde arriba, quién sabe. Uno de sus últimos años fue a la cancha uno de Palermo con la mala suerte de caerse en las escaleras y romperse la cadera. Fue en la primera fecha, hizo la recuperación en tiempo récord para su edad y llegó a ver la final en la cancha ese mismo año.

    Casado con Ida Llorente, sí, no es un error, Llorente-Llorente. Matrimonio que duró más de 75 años hasta que se fue ella primero a los 96 años. Podrían escribir una enciclopedia sobre el tema Matrimonio y Familia. Además de los 13 hijos tuvo 42 nietos y un número infinito de bisnietos... hay Llorente para rato. Tenía tiempo para todos y por su casa de Av. Callao desfilaban familiares y amigos constantemente. Sí un nieto le pedía que lo acompañe a volar en su avioneta, él iba. Si otro le pedía que vaya a la cárcel a visitar a los Espartanos, él iba. Todo esto pasados los 100 años. No tenía pereza. Tenía tiempo para todos.

    ¿Cuáles eran sus secretos? ¿Cómo se hace para llegar tan bien a su edad? Es difícil de sacar conclusiones cuando te enterás que todos los jueves de su vida en su casa se comía papas fritas con huevos fritos y salchichas envueltas en panceta. Bien saludable...

    “La clave es tener proyectos y tener presente a Dios en tu vida”, decía Pepe. Hace un par de años sacó su propia línea de vinos “Mari Clá” que en araucano significa 13, en homenaje a sus hijos claro está.

    El domingo temprano, antes de la final de Hurlingham, un aplauso largo y emotivo despidió sus restos en la Iglesia del Pilar, Recoleta.

    Pepe querido, gracias por todo. Tu vida iluminó muchos corazones en la tierra. Te llegó la hora de disfrutar y reencontrarte con tus hijos, mujer y todos tus amigos. Gracias eternas.

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